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Las cartas en guaraní que Manuel Belgrano le escribió a los misioneros



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El diálogo que Manuel Belgrano procuró establecer con los liderazgos guaraníes es uno de los aspectos más interesantes de su paso por Misiones y, al mismo tiempo, quizás sea uno de los menos conocidos por la ciudadanía. El jefe del ejército revolucionario desplegó una estrategia de seducción sobre la población nativa mediante un mecanismo tan novedoso como propio de su espíritu humanista: la traducción al guaraní de sus proclamas y oficios. Pero no una traducción literal de los mismos, sino una traducción de sentido, que permitiera una cabal interpretación del ideario de cambio y transformación que proponía el ideario de Mayo.

En este artículo veremos las características de este diálogo entre dos imaginarios, en apariencia tan diferentes como el moderno y el ancestral, al que Belgrano, por medio de sus traductores, buscó acercar. El desafío no era menor, ya que no solo se trataba de liberar a los pueblos originarios o de ponerlos en igualdad de derechos con los criollos, sino de lograr que estos se plegaran al proceso revolucionario. Recordemos, entonces, que la expedición de Belgrano surgió de la ambigüedad con que los cabildos guaraníes habían reaccionado ante dos propuestas disímiles: la de Buenos Aires, que pretendía la adhesión a la Primera Junta, y la de Asunción, que se mantuvo leal al Consejo de Regencia español.



Encabezado de la proclama de Manuel Belgrano a los “misioneros” traducida al guaraní.

Traduzcan todo

A fines de noviembre de 1810 el ejército porteño arribó a lo que por entonces era la provincia de Misiones. Desde allí, Belgrano difundió proclamas y oficios hacia Misiones y el Paraguay. Serán nueve documentos en total los que el futuro creador de la bandera mandó traducir al guaraní. El 6 de diciembre emitió seis documentos. Un oficio al “Señor Comandante de las Armas de las Misiones al Norte del Paraná, Don Pablo Thompson”, dos proclamas, una a los “nobles, fieles y leales paraguayos” y otra a “los naturales de los pueblos de Misiones” y tres cartas, una para el gobernador del Paraguay, otra para el obispo de Asunción y la tercera para el cabildo de la capital paraguaya. A los pocos días, remitió oficios al comandante de Itapúa y al de Candelaria, mientras que el 17 terminan los textos traducidos con la proclama a su propio “Ejército de operaciones del norte”, que se encontraba en Candelaria presto a cruzar el Paraná.

Este acervo documental se encuentra en el Museo Mitre y fue revisado y estudiado por la antropóloga francesa Capucine Boidin, en el marco del proyecto LANGAS (Lenguas generales de América del Sur). Estos estudios permitieron conocer en detalle el esfuerzo realizado por Belgrano en el objetivo de lograr que sus ideales fueran interpretados correctamente por los guaraníes. Las conclusiones al respecto, son múltiples.

En primer lugar, que se trata de una traducción de tipo sensus de sensu. Esto quiere decir que no se traduce cada concepto en forma literal, sino que se eligen términos, palabras o conjuntos de palabras que tengan un sentido para el lector. Esto era fundamental, ya que se trataba de traducir términos cuyo nivel de abstracción complejizaba la tarea de los intérpretes. ¿Cómo traducir ideas como “libertad”, “derechos naturales” o “propiedad”?

En segundo término, sobresale la actitud de Belgrano de mandar a traducir muchos de sus oficios y proclamas y no solo aquellos dirigidos a la población misionera, mayormente integrada por guaraníes. Esto refleja que la intención no solo era informar o comunicar algo puntual, sino que respondía a una estrategia comunicacional tendiente a generar un vínculo de confianza con los nativos. Belgrano compartía con los líderes guaraníes sus comunicaciones con el Paraguay, una forma de transparentar sus ideas y ganarse la confianza de estos liderazgos.



Proclama en español y en guaraní dirigida a los “misioneros” por Manuel Belgrano.


Palabras que son más que palabras

La otra dimensión que reflejan estas cartas traducidas al guaraní, tiene que ver con la traducción sensus de sensu de las mismas. Recordemos, se trata de traducciones no literales, sino en procura de transmitir los sentidos expresados por cada término. Esto era crucial para Belgrano, quién apuntaba con ello a convencer a los guaraníes de plegarse al proyecto revolucionario liberal y moderno expresado por la elite de Mayo.

En este sentido, el principal término utilizado en guaraní fue el de Aguyjei, que se repite en más de 15 oportunidades en el corpus documental. Lo interesante del caso es que, además, se recurre a él para traducir diversos conceptos políticos en español, como “derechos” o “felicidad”, o dos palabras, como “dignidad” y “beneficios”.

Según la explicación que nos brindó Javier Rodas, autor del penta diccionario guaraní, aguyjei se compone de aguyje, que es un saludo y un deseo de bienestar reflejado en un estado de perfección en cuerpo y alma. Ese estado es el que las personas deben alcanzar, por ejemplo, para acceder a la “Tierra sin mal”. Y el i, que denota cariño y cercanía. Un derivado de esto es el aguyjevete con el que los mbyá saludan en la actualidad, pero este tiene un sentido más formal que el terminado en i. ¿Qué reflejaría esto? Que los traductores de Belgrano no solo recurrieron a un término que implicara el deseo de bienestar y perfección en cuerpo y alma, sino que, además, ese deseo tuviera un tono de cercanía y fuera una expresión cariñosa por parte del autor, el general Manuel Belgrano.

En otras palabras, el concepto moderno de “derechos” al que Belgrano venía a restituir a los guaraníes, se tradujo como tekó aguyjei. Este término era absolutamente comprensible para los guaraníes, ya que se trata del modo de ser del pueblo nativo, algo así como el estado ideal de vida.

Otro término interesante, fue el que se utilizó para referenciar a los opresores de los guaraníes, a los que se definió como “poguýpe”, en vez del tradicional término pópe para referirse a las autoridades, como el rey, Dios o los caciques.

Explica Boidin que pópe se refiere a potestades legítimas y percibidas como naturales. Mientras que en el contexto de las proclamas de Belgrano se usa poguýpe para designar el mando, la jurisdicción y el poder de un gobernador, cuya legitimidad se cuestiona. Un cambio sutil de términos, pero que transforma en comprensible al texto producido por el jefe revolucionario.

En las conclusiones de sus trabajos, Boidin considera que estas traducciones fueron realizadas por algún miembro de la elite guaraní, quizás un escriba del cabildo de Candelaria, cuyo conocimiento del español y del guaraní era lo suficientemente sólido como para diferenciar entre términos. De ser así, queda en evidencia la extrema preocupación que tuvo Belgrano en la comunicación con los guaraníes, una actitud que no hace más que ratificar su humanismo, su vocación por la integración social y el alcance transformador del proyecto de sociedad que vino a ofrecerles a misioneros y paraguayos.


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